jueves, 6 de julio de 2017

Aquí estamos otra vez

Este post lo empecé a escribir el domingo 23 de abril de 2017. Hacía unos días ya que andaba con ganas de encarar nuevamente el blog, y me pareció que nada mejor que esta historia para retomar. Aunque después caí en la cuenta que esto no lo iba a poder publicar hasta dentro de aproximadamente 2 meses o un poquito más.

Ya lo sabía. Al igual que la vez anterior yo ya lo sabía. Ni siquiera era necesario un retraso, yo ya sabía que estaba embarazada antes que el Evatest me lo confirmara ese domingo 23 de abril, previo al festejo de cumple de Cami y Mateo.

Pasaron las primeras semanas y yo que no podía comer un bocado más de carne. Seguí corriendo por la rambla con algunas precauciones extras: 6 o 7 km, empezando a controlar las pulsaciones y tratando de no ir muy abrigada.

Pasó el Día de la Madre y al lunes siguiente aparecieron los miedos. Ida a la emergencia, eco de urgencia y la tranquilidad de saber que todo no fue más que un susto. Pero este mal trago nos sirvió para verte por primera vez y lo más importante: ¡ver cómo latía tu corazón! Ya no pude volver a correr y me mandaron un reposo "relativo". 

Las semanas fueron pasando y hoy estoy de casi 15 semanas (o 16 según el último ecógrafo). Ya lo saben todos nuestros seres más cercanos y queridos, así que ahora pasó a ser de público conocimiento: se viene el "hermanito 'Pelou' (?)". 

Mostrándole la eco de "Pelou" a los abuelos y la tía.

Han sido semanas de mucho cansancio, de bajar 7 kilos porque era muy poco lo que realmente se me apetecía comer (tuve varias noches en las que mi cena fueron dos tostadas con dulce de membrillo). Pastas y harinas me colmaban y se convirtieron en mi salvación. ¡Sacame las preparaciones olorosas, esa cebolla frita y no me invites a un asado...! (al menos hasta hace unas semanas). Hoy ya estoy comiendo un poco mejor y más variado. Empezamos este segundo trimestre con un poco menos de cansancio, menos sueño y muchoS más sueñoS.

Respecto a Tomás ya contaré en otro post cómo viene siendo su reacción frente al "hermanito 'Pelou'" que aún no logramos descifrar qué significa eso para él.

miércoles, 4 de enero de 2017

Una "estrella fugada"

Un martes cualquiera o el primer martes de un nuevo año. ¿Ustedes tienen la fortuna de sentir que sus casas son su refugio? ¿La valla? El lugar donde pase lo que pase, ¿están a salvo?.

Primer martes del año con temporal que arrasó con Montevideo y más. Hace ya tres o cuatro meses que no tenemos cable y no lo extrañamos (con Internet y un cablecito de la compu a la tele vuelve la magia cuando lo queremos sin empeñar un riñón cada mes). Pero este martes fue como diferentemente mágico acá en casa para los tres humanos que la habitan.


Llegamos a la tarde/noche y el pequeño quería jugar a la "murgue" (murga) en nuestro cuarto. Nunca supe bien cuál era el juego, pero hubo muchas risas y persecuciones sobre la cama. Marido acompañó el juego y nos musicalizó con mi amada Contrafarsa. Después hubo que preparar la cena y mientras papá cocinaba nosotros bailamos: desde Canticuénticos hasta El Gucci, todos sus preferidos con trencito incluido.


Con la cena bajamos un poco las revoluciones y puse un poco de Marley. Nada de tele, nada de "quiero ver esto o aquello", NADA. Cada transición y algún momento de enojo fueron llevados de taquito gurises. Jugamos, bailamos, comimos, cocinamos y "cocinamos", hicimos "matabos" (mandados), buscamos tesoros y dibujamos.


Si me pidieran que escribiera un cuento de hadas empezaría diciendo "había una vez una pareja que tuvo un hijo...". Es mi refugio. Son mi refugio y hoy fue felicidad completa estar en casa con ellos dos. Ya vendrán otros momentos, de los bravos pero que se sobrellevan porque al final del día uno sabe que tiene dónde refugiarse, y que esos malos momentos también pasarán. 


Sobre el título de este post... en realidad no hay mucho para decir, fue una de las tantas frases dichas por esta pequeña gran persona que es mi hijo, que no deja de sorprenderme, fascinarme y enamorarme cada día con sus palabras, gestos, acciones y reacciones.



domingo, 4 de diciembre de 2016

Madre soltera

Marido se fue a una despedida de soltero. Me dejó el viernes a la mañana en el laburo y nos despedimos diciendo "hasta mañana". Cuando desperté el sábado de madrugada ya estábamos los tres en la cama.

Ese sábado a las 3 de la tarde lo pasaban a buscar para irse a Punta Negra, como todos los años con sus amigos de siempre para RECIÉN volver el domingo al mediodía.

Cada vez que se va me parece una eternidad, algo terrible, no pasa más el tiempo aunque no sean ni 24 horas. El principal motivo: soy bastante inútil y en verdad estas horas a solas con mi hijo una vez por año me sirven para sacudirme el polvo de "madre inútil" y reactivarme un poco. 

Aproveché para jugar montones con el gordo, invitar unas amigas a casa para tomarnos una cerveza y chusmear un poco, mirar "Gilmore Girls" cuando el gordito se durmió y poca cosa más. No puse demasiadas expectativas como suelo hacer y lo disfruté a full. 

Eso sí, la DESEMPOLVADA no me hizo mágicamente volverme una súper cocinera así que perdón hijo por las dos cenas de delivery que tuvimos (almuerzo obligatorio en lo de los abuelos).

Me queda pendiente esa ida a la mierda y bien lejos con amigas un fin de semana aunque sea. Ya no te digo unas vacaciones porque seguro que para eso no estoy preparada, pero quiero aunque sea un fin de semana en Buenos Aires, una noche en Piriápolis, aaaaalgo. A mis amigas le cuesta arrancar por los hijos, por el laburo, por el novio. Pero tengo dos objetivos ya marcados para el año que viene: uno de ellos es irme con amiga/s a algún lado por al menos dos días. Marido incentiva y promueve (sus actividades, las mías) y me da mucha envidia la facilidad que tienen ellos para organizarse e irse a la miércoles.

Feliz domingo...



miércoles, 16 de noviembre de 2016

Casa nueva

Hace ya más de un año nos mudamos a esta casa. Y un poco más de ese año que no escribo en este blog. Ahora vivimos en una casa mucho más grande con cuarto para el pequeño que era de lo que carecíamos en donde estábamos.

Les dejo apenas un párrafo de lo que escribí allá por octubre de 2015 y quedó en borrador:

"Más allá del perro que no se adapta y ladra y llora y ladra y llora, nosotros también seguimos adaptándonos. Al barrio (aunque apenas nos hayamos mudado a 20 cuadras de distancia pero cambiamos el prefijo del teléfono de 2613 a 2505... ¡pedazo de cambio!), a la casa, a los cuartos, a la ducha que cuesta horrores regular, a tener la calle a menos de un metro de la puerta de casa, a escuchar los ruidos de los vecinos y pensar, pobre ellos que nos tienen que escuchar a nosotros"

Pero quiero volver a escribir. Y tengo muy buena memoria, es algo realmente elogiable: en mi trabajo la gran facilidad que tengo para recordar cosas es muy piropeada. Pero lamentablemente en mi vida personal ese "don" no se me da tan bien. Por lo tanto iré dejando entradas nuevas a medidas que vayan surgiendo temas... y si por ahí recuerdo algo muuuuuuuuuy divertido, muuuuuuuuuuuuy copado o muuuuuuuuuuy interesante sobre algo que haya pasado en estos últimos 13-14 meses (ufffffffff), trataré de escribirlo y compartirlo con todos ustedes (¿hay alguien ahí?)

I'm back, baby.



Pssssssssssssst: el de la foto es mi hijo, haciendo reciclaje de unos pallets para seguir dejando más linda la "casa nueva".


martes, 4 de agosto de 2015

Registro

No he escrito tanto como quisiera. Me faltó tiempo. Y cuando lo tuve me faltaron ganas. Y cuando tuve tiempo y ganas de escribir… NO, eso no me pasó.

Pero me di cuenta que si hubiera hecho un registro más detallado del día a día del gordo (o al menos del semana a semana) hoy sería capaz de recordar cosas como a qué edad tuvo su primera sonrisa social o cuántos días exactos de vida tenía cuando asomó su primer diente. Son cosas que no son imprescindibles ni fundamentales, lo sé, pero son tema de conversación entre las madres y al no saber con certeza me genera esa sensación de “algo me estoy perdiendo”.

Por otro lado soy tan tan tan tan tan feliz con el gordo, robándole millones de besos cada día, oliendo sus rulos maravillosos y probando sus preparados imaginarios cuando se pone a “cocinar” (sí, con 16 meses el gordo ya “cocina” y nos da para que probemos), que los otros detallecitos que no recuerdo quedan tan tan tan tan tan disminuidos que hasta logro olvidar que no los sé.

Me divierto la mayor parte del tiempo y gracias a motivos que para un simple mortal podrían parecer insuficientes. Pero tener un hijo te da esa capacidad de disfrutar de todo e incluso pasar minutos mirando jugar a tu crío con una sonrisa pintada en los labios… de esas que te sacan patas de gallo.



Gracias hijo, ¡soy feliz! Espero que vos también lo seas, hoy y siempre.


sábado, 13 de junio de 2015

Caminante

Sus primeros pasos sostenidos, gritados y continuados fueron a los 14 meses y 3 días. Tras varias charlas con mamás de niños más grandes que Tomás, supe que iba a tener que aprenderme fechas como esas. Cuando les preguntaba o salía el tema de "¿cuándo empezó a caminar?" todas decían mes, día y hora en que la cría había levantado vuelo. O caminata en verdad.

Pero la realidad es que Tomás ya venía dando pasitos hace meses, agarrado de mesas, sillones, personas o lo que le sirviera para tal fin. A veces tomado de las manos de los abuelos y muy pocas veces de las manos de los padres (era agarrarlo yo de las manos para que se tirara al piso o llorara para que lo levantara a upa).

Cumplidos los 14 meses, estábamos en lo de sus abuelos cuando el botija empezó a largarse de un sillón al otro, y al otro, y al otro. Y en cada sillón era recibido por los brazos y los besos de sus padres, de su tía, de su abuela. Risas, alguna caída por aceleradas imprevistas, gritos... y el inicio de esta carrera sin fin.

Muchos me habían adelantado que me preparara para cuando empezara a caminar, que iba a "estar atrás de él todo el día" (como si ya no lo hiciera de antes). Convengamos que mucho no cambió. Ya antes de caminar, se paraba y trepaba por todos lados y por lo tanto tengo bien entrenado el "¡NO!". 

La única diferencia tal vez sea que ahora él disfruta más de su propia independencia. Ojo, nosotros también. Pero ahora se despierta, nos mimosea un rato, se tira arriba mío, me tira el pelo... y cuando se aburre se baja de la cama y sale caminando. Se ve tan linda esa silueta parada bajo el marco de la puerta, recibiendo la luz que llega de la calle. ¿Cuándo nos pasó esto de ser tan felices?

Parezco una idiota recomendando tener hijos. No busco evangelizar a gente que no quiere ni ahí saber nada de tener un bebé, pasar por un embarazada o ser papá. Pero a aquellos que me preguntan, que están en la duda, que quieren pero no se animan o están esperando "algo", muchas veces les digo que no pierdan oportunidad, que no esperen el momento ideal porque evidentemente no existe. Si tenés ganas, si querés... ¡el momento es AHORA!

P.D.: tengo pendiente el post con los detalles del cumpleaños. Salió todo tan lindo y laburamos con gente tan genial, que no quiero dejar de recomendarlos. Ya se viene ehhhhhhhhhhhhhhh...



lunes, 27 de abril de 2015

Cuando todo cansa

Cuando todo cansa pero a la vez el cansancio se te pasa en un minuto. Eso sólo lo logra un hijo evidentemente, porque AT (época conocida como Antes de Tomás) cuando estaba cansada estaba cansada y PUNTO. 

Anoche eran las 19 horas y 'qué bueno, son las 7 de la tarde recién...'. Fuimos en familia a hacer un mandado y al volver a casa 'ya son las 8 de la noche?!?!???!!!' 

Eran las 20 horas y me había agarrado un cansancio tremebundo, de querer llegar a casa y acostarme a dormir JA JA JA como si fuera posible con un beibi de 13 meses. Pero mi marido me dice: 'yo cuelgo la ropa y lavo la cocina, vos si querés arrancá con los muffins'. Sí, se acordó que en algún momento del fin de semana había prometido hacer los muffins de mandarina. Y como no cocino nunca jamás, me gusta cada tanto sorprenderlos con mi entusiasmo por lo reposteril.

Así que siendo las 8 de la noche arranqué con los muffins... Y entre whatsapp con amigas, Pocoyo, mimos a Tomás y al padre, harina, procesadora, batidora, cucharadas de cena para el gordo y ayuda a Pablo con el baño del susodichito, llegaron las 10 y había puesto la última tanda de muffins al horno. 

Con energía aún para hacer 48 muffins más, el sueño de Tomás se estaba haciendo presente, así que tras una embadurnada de repelente llegó el teta's time y cosa que nunca: en 15 minutos el crío estaba dormido.

Marido empezó a aprontar la cena y yo empecé a laburar en la compu, con las energías renovadas que sólo quien tiene un hijo puede entender. Porque no sé de dónde salen, pero siempre aparecen. Gracias energías DT (Después de Tomás...)